El origen y el fuego
Conducir por la LZ56 una mañana de domingo es uno de los mayores placeres visuales que podemos regalarnos en Lanzarote. Ya en el Parque Natural de Los Volcanes, rodeados de voluptuosidad geológica y una paleta de ocres nacidos en el siglo XVIII y moldeados por el clima semiárido, llegamos al punto
Pep Bruno y el erotismo documentado
En 1995, se descubrieron en Barcarrota (Extremadura) once incunables emparedados en una de las habitaciones de la casa. En el hallazgo, se catalogó un libro de relatos eróticos firmados en el siglo XVI por Antoni Vignali. Su nombre: La Cazzaria (La Carajería). Cinco siglos después de redactadas, se cuentan en Lanzarote. Es
‘Giungla’
Si Rudyard Kipling viviera, le preguntaríamos por Giungla, un cuento protagonizado por un niño maltratado (Mowgli), un villano explotador (Shere Khan) y un grupo de vagabundos y prostitutas (Baloo, Bagheera y compañía) que viven en las alcantarillas armados de honestidad, como les dejan. Durante más de sesenta minutos, la Sala Librada se convierte en la
Arrecife cuenta
En el centro histórico de Arrecife perviven, persisten y brillan rincones que lo representan todo para la ciudad. Hablamos de antiguos mercados de abastos, fortalezas desde las que se avistaron piratas en el siglo XVI, plazas recoletas vestidas con palmeras, buganvillas y laureles de indias, riberas marítimas… En este escenario, en
‘Brujarella’: libros para lectores y no para edades
A estas alturas de siglo XXI quien considere la ilustración un arte complementario o segundón, es que no ha tenido la oportunidad de ver los trabajos de Gustave Doré, Quentin Blake, Iban Barrenetxea o Valeria Gallo. Siendo así, esto se solucionaría con un sencillo paseo por internet, una visita a la agencia Pencil
‘Ancestros’: historias de vida y tierra
Noche cerrada en la Villa de Teguise. El Castillo de Guanapay ejerce de luna en la calle donde se encuentra el Teatro Manuela y Esperanza Spínola. Cincuenta espectadores se sientan en la sala y son recibidos por una puesta en escena sencilla, que invita a romper la frontera del proscenio y
Una noche con Iban Barrenetxea y los ‘Homo Narrans’
«No ilustro libros porque me guste dibujar, sino porque me gusta contar historias. Me da lo mismo que sea una canción, una película, o un libro. Contar historias es alucinante”. Así comenzó ayer el ilustrador Iban Barrenetxea un encuentro con los espectadores de Palabras al Vuelo, que abarrotaron el salón de