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22Oct 2018

‘Ella y mi género’: el arte de la resistencia

22 - 10 -2018|CRÓNICAS de ESPECTÁCULOS|

Montreal, 2017. Se estrena Elle et mon genre, un encargo de la directora artística del festival de cuentos de la ciudad, Stéphanie Bénéteau, que busca espectáculos sobre la condición femenina que sean encarnados por narradoras ¡y narradores! Sí, hombres, precisamente hombres, ¿cómo no van a ser hombres también? El elegido es el actor, dramaturgo y narrador Alberto García Sánchez.

El espectáculo gira por Canadá, Francia, Suiza y Bélgica. “Es un auténtico logro, una verdadera joya de delicadeza, humor y virtuosismo verbal”, dice Le Monde. Todo aquel que estuviera ayer noche en el Teatro de Tías (Lanzarote)  escuchando las carcajadas, los silencios y los aplausos estará asintiendo con la cabeza.

 

Alberto juega con las palabras, las dobla, las pule, confronta sus dobles sentidos, las elige como el chef con constelaciones Michelin elige las especias, las proporciones y los tiempos, para crear un espectáculo brillante que habla del significado de ser mujer. Habla también del reto y de la angustia que supone para un artista, hombre, blanco, heterosexual, escribir y llevar a escena un texto sobre las mujeres.

A punto de negarse y de sugerir otro tema donde sentirse más seguro —la lucha de clases, por ejemplo— una noticia en el periódico le hace cambiar de opinión. Es el asesinato de una mujer de 18 años en una playa de Ecuador y la humillación posterior a la que es sometida su memoria. “¿Cómo iba vestida? ¿Había bebido? ¿Qué hacía sola por ahí?”. La foto del periódico le habla. “¿Estas heridas a quién pertenecen?, inquiere la foto de la mujer. ¿Acaso no son suyas, nuestras también?

Del drama a la comedia en tres segundos. Alberto es un Lamborghini del ritmo y de la verdad.  Así es la vida: la luz se convierte en sombra sin que apenas nos de tiempo a pestañear. Que el estreno en español de esta obra de arte sea en un pueblo llamado Tías no deja de ser un maravilloso chiste. Ironía, humor para identificar la realidad, para sobrellevarla, para cambiarla.

Ciudades que miran a las mujeres de distinta forma que a los hombres. Comportamientos (seguridad, confianza en uno mismo, coraje, responsabilidad, una copa de whisky) que atribuimos a los hombres y que creemos excepcionales en las mujeres. Clichés, tópicos grabados a fuego en nuestros cerebros, mujeres a las que se les aparece el hijo que han decidido no tener por la presión social que dictamina que la realización femenina pasa, sí o sí, por  la maternidad.

Con sus palabras, con su cuerpo, con su mirada, con todo su yo, sea el de él o el de ella, Alberto narra con  todos los poros de su cuerpo: nos traslada a un hospital en la revolución sandinista, al estudio de una pintora, al conciliábulo de las reencarnaciones (¡qué maravilla de ficción politeísta!), a un bosque, un palacio, a la habitación de una adolescente…

La belleza, la dictadura de los cuerpos perfectos impuesta por el mercado, las mil y una estratagemas de poder político y religioso para dividir y manipular, el machismo acostumbrado, identificado como problema crónico, el “algo habrá hecho”…

Ayer noche, en Tías, Alberto agradeció el prolongado aplauso del público, con espectadores puestos en pie, diciendo que la organización de un festival como Palabras al Vuelo es un acto de resistencia.

Ella y mi género también lo es. Alberto García Sánchez ha creado un espectáculo trepidante, que emociona, indigna, autodescubre y genera unas revolucionarias ganas de pasar de la palabra a la acción.

 

 

20Oct 2018

¡Arriba las palabras!

20 - 10 -2018|CRÓNICAS de ESPECTÁCULOS|

Bajo una pérgola de laureles de indias, se abre paso el ulular de un clarinete. Es el Cuarteto Saravasti tocando Bella Ciao, un canto partisano y un histórico himno de resistencia. ¿Acaso la  narración oral en el siglo XXI no tiene mucho de rebelión? Sí que tiene, sí: es una invitación a compartir historias colectivas de la manera más ancestral y natural, sin efectismos, ni estrategias de marketing, es una reivindicación de la imaginación, el conocimiento y el contacto humano.

Hoy cuentan todos los narradores invitados de Palabras al Vuelo y se respira aire de fiesta en La Recova de Arrecife. En 1930 aquí funcionaba una lonja y había un gran trajín de compraventa de grano, cabritos y verduras. Esta noche de 2018, compartimos cuentos. La primera es Begoña Perera que consigue que un niño mire hipnotizado a su protagonista, que se muere y se vuelve a morir, infatigable. Más de 200 personas atienden a la narradora grancanaria que siente y teje una historia costumbrista, de velorios, ropavieja, gerberas, tragedia y comedia.

Con Néstor Bolaños nos calzamos unos microscopios en los ojos para empatizar con uno de los insectos más malqueridos de la fauna mundial: la mantis religiosa. Ahora entendemos por qué dicen de él que estudia la oralidad como una forma de búsqueda. Su fábula alienta la sinapsis: gracias a un bicho con protórax entendemos ¿mejor? ¿por fin? qué significa perder la cabeza por amor.

En la voz de Charo Jaular se encierran quereres y vibraciones emocionales de todas las escalas. Hoy comprendemos la hermosura de la prosopopeya gracias a dos páginas de un libro que se aman, se pelean, se distancian y se reencuentran por un destino que está en las manos de una familia.

Vicki Dos Santos presenta su nombre y su raíz. Y cuenta y canta dos cuentos en honor a ellos: El envidioso y una nana del Pacífico colombiano, que nos mece y nos representa. Para brillar, le pese a la serpiente que le pese, y dormirnos felices.

La presencia de la narradora y prestidigitadora Mercedes Carrión, menuda pero rotunda, convierte el escenario en un lienzo en blanco. Sus relatos, uno cherokee y otro de la Amazonía peruana, se mezclan como sus orígenes mestizos y como los de estas islas atlánticas. Viajamos con ella al principio de los tiempos. A las discusiones originarias. Al primer brotar de unas fresas en el camino, que en su mano se convierten en bombillitas rosas. Hasta las campanas de la Iglesia de San Ginés se convierten para ella en un elemento más de su narración, llena de sabores, fragancias y humores.

La de hoy es la primera vez del narrador, actor y dramaturgo Alberto García Sánchez en un escenario lanzaroteño. Su voz, su movimiento y su brillo desenvuelto conquistan al público que interrumpe con aplausos su finísima, humorística y crítica historia sobre la belleza (“ya no se hace ropa para las mujeres sino mujeres para la ropa”) protagonizada por un montón de textiles animados.

El canadiense Robert Seven-Crows Bourdon cierra la velada con dos relatos amerindios y cantos tradicionales de su tierra acadiana que Cristina Temprano traduce del francés con una hermosa complicidad atmosférica. Allá en la tierra de Robert, igual que aquí, el viento es un elemento imprescindible en el dibujo de la vida. Su cantar, acompañado por su guiguamakuan, confunde los siglos y los territorios. Todos somos uno. Todos somos lo mismo: agua, tierra, fuego y aire. Es ciencia y experiencia. Es arte ancestral. Que sea su deseo: que las palabras vuelen muy alto y se esparzan como las semillas. 

 

18Oct 2018

Karina Cocq: “Todo lo que no me atrevo a hacer lo hago a través del dibujo”

18 - 10 -2018|CRÓNICAS de ESPECTÁCULOS|

“Estamos hechos de todo lo que nos rodea”, avanza Cristina Temprano, la directora del festival Palabras al Vuelo. Pronto saboreamos esa verdad en las palabras de la ilustradora chilena Karina Cocq, que lleva unos días explorando los elementos de esta latitud subtropical, tan distinta y tan parecida a su tierra.

“Siempre encuentro vínculos con gente inesperada — dice Karina— Creo que todos somos distintos y superparecidos al mismo tiempo”. Está aquí porque “enamoró” a Palabras al Vuelo con su intensa sensibilidad y la fuerza que transmite su dibujo. “Todo está vivo”, dice un fascinado espectador paseándose por la exposición que el festival dedica a su obra, un delicado trabajo de hilos conductores y lanas de colores desarrollado por Mariate Die, que estará en el vestíbulo de la Escuela de Arte Pancho Lasso hasta el día 21 de noviembre.

“Todo está vivo”, dice un fascinado espectador paseándose por la exposición

Para hablar de su obra, Karina necesita ahondar en sus raíces. Imposible separar una cosa de la otra, dice una de las hijas de Graciela y de Alejandro, una mujer sensorial y honesta, con apellidos europeos pero un rostro “que dice otra cosa”. Su universo está formado por los paisajes que habita y las problemáticas que afectan a Chile y a buena parte del mundo contemporáneo: la migración, la igualdad…

“Vivo en un país largo y angosto”. Chile es una isla dentro de un continente, con fronteras tan bellas como cortantes: el Atacama, el desierto más árido del mundo; la cordillera de los Andes, “algo que extraño siempre que me voy” y el frío océano Pacífico. El sur chileno —lleno de azules y verdes, de agua y fronda— y el hábitat de sus juegos infantiles, un jardín, es el escenario recurrente de sus ilustraciones más personales.

Su conexión con el arte es hermosa y potente. Su abuelo era un campesino nómada, que llevaba una pequeña tienda de alimentación. Como no sabía leer ni escribir, dibujaba todos los productos que vendía para hacer las cuentas: diez cebollitas pequeñas, un bote de leche condensada… Su abuela tenía rostro mapuche y, aunque todo lo que hacía y decía le identificaba como indígena (sus palabras, el uso de las hierbas, su cocina), no se reconocía como tal. “Es por la gran fractura” que existe en el país”. Los mapuches primero lucharon contra la colonización, “ahora luchan contra las empresas”. El poder dominante ha intentado que sintieran vergüenza de su origen.

En 2011 Karina dejó a un lado su caballete de licenciada en Artes Plásticas y quiso explorar sus raíces, buscar sus referencias, “pertenecer a algo”. Empezó a construir su estilo más personal lleno de naturaleza y pueblos originarios dibujados con su técnica favorita: la acuarela (con sus posibilidades de error, sus espontaneidad, sus transparencias, su superposición de planos…).  Su obra atrajo a coordinadores de proyectos antropológicos, como Hannuja, un delicioso libro ilustrado sobre la vida de los pueblos australes. “No los busco, estos proyectos me llegan porque lo que hago conecta con ellos”. También ha trabajado con el movimiento feminista y ha hecho un precioso libro sobre la migración: La cabeza de Elena, protagonizado por los que se quedan sufriendo la ausencia de los que se han ido.

En 2011 Karina dejó a un lado el caballete de licenciada en Artes Plásticas y quiso explorar sus raíces, buscar sus referencias, “pertenecer a algo”

Pero Karina también juega con la fantasía, con las “cosas locas” que brotan de su imaginación cuando escucha música o cierra los ojos, casi, casi en un estado de trance: secuencias extrañas, loops, personajes imposibles, bestiarios… “No lo analizo mucho”. Son escenarios “contemplativos” con un “elemento misterioso” y con esa flora suya que respira y se mueve. Primero practica la ilustración botánica para conocer bien las plantas (que observa y recolecta cuando viaja) y luego distorsiona la realidad vegetal. “Si no hay un pasto, un bosque… me aburro. Igual que en casa: si no hay plantas, me deprimo”.

“Hago mucho dibujo en vivo”. Le fascina pasear y dibujar lo que ve. Lo hace cuando sale de su estudio, en el corazón de Santiago de Chile, o cuando está de vacaciones. Es su forma de estar en el mundo. Sus cuadernos mezclan las cuentas del gas con ilustraciones a pie de adoquín o de araucaria. Tiene cancioneros, libretas con personajes ficticios que dibuja sobre papel vegetal para ubicarlos en escenarios bocetados de la vida real…  “Es mi manera de comunicarme, es mi vida. Todo lo que no sé hacer o todo lo que no me atrevo a hacer lo hago a través del dibujo”.

“No era una profesión que mi familia quisiera para mi: en Chile el arte es para la gente con recursos, pero si lo haces con el corazón, de manera honesta… creo que funciona”. Vivir el momento, aprovechar la energía del primer boceto, sentir el gramaje del papel, elegir el pincel, tener una paleta de colores no muy limpia, como esas ollas donde se cocinan los mejores potajes, como esas cafeteras que echan sabor a fuego lento… Así es Karina Cocq: fuego lento, bosque inmenso.

22Oct 2017

La piel de un mundo amable

22 - 10 -2017|CRÓNICAS de ESPECTÁCULOS|


Noche otoñal en Lanzarote Art Center, el espacio artístico de una familia de creadores lanzaroteños: Rufina Santana, Paco Curbelo y Néstor Curbelo. No hace falta buscar el número 155 de la calle Los Reyes: la iluminación, el bullicio que asoma por el jardín y un reguero de gente caminando en la misma dirección señalan el lugar. (más…)

20Oct 2017

El realismo mágico de Patricia McGill

20 - 10 -2017|CRÓNICAS de ESPECTÁCULOS|


Patricia McGill nació en un país pequeñito, se mudó pronto a un país alargado, luego a uno frío y más tarde a una ciudad entre ríos, mar y montaña. De Uruguay a Chile, pasando por Suecia y terminando (o no) en Barcelona y el diminuto pueblo de Florejacs. (más…)

19Oct 2017

"Aplica tu naturaleza a tus dibujos"

19 - 10 -2017|CRÓNICAS de ESPECTÁCULOS|


Esta noche, la obra de Adolfo Serra (Teruel, 1980) ha tomado pacíficamente la escuela de arte Pancho Lasso. Sus ilustraciones se proyectan en la entrada y en las urnas expositivas el público se sumerge en los microuniversos del ilustrador: bocetos, cuadernos y originales del autor, que dibujan un paisaje delicioso gracias también al trabajo de diseño y ambientación que ha desarrollado Teresa Díe, directora de arte y recreadora de espacios. (más…)

8Oct 2017

Palabras al Vuelo cumple cinco años reivindicando la narración de cuentos para público adulto

08 - 10 -2017|ENTÉRATE DE QUE...|

El festival de narración oral se celebrará del 14 al 22 de octubre en Lanzarote. Los espectáculos se desarrollarán en teatros, bibliotecas, centros cívicos, colegios, volcanes y a bordo de un barco.
“Nos gustaría contribuir a desmontar el mito moderno de que los cuentos son historias simples para oídos jóvenes”, dice Cristina Temprano, directora del Festival del Cuento Contado de Lanzarote, Palabras al Vuelo, que desarrollará su quinta edición del 14 al 22 de octubre, en Arrecife, San Bartolomé y Teguise. (más…)

21Dic 2016

Viaje de ida y vuelta (III)

21 - 12 -2016|CRÓNICAS de ESPECTÁCULOS|


Isabel narra hoy “para chinijos y noveleros” en Haría; Ana cuenta a bebés y recurre a la pedagogía con las familias: “Los bebés no entienden a Cortázar pero entienden la emoción que tú sientes al contarlo; esa es la comunicación que se establece”. (más…)